jueves, 3 de abril de 2008

¡Qué casa, Tomasa!

El benemérito señor Julio Fuks (de quien no tengo ningún dato, ya que la foto me la alcanzó un chico que según me dijo había recibido de manos de Julio 25 centavos como pago por alcanzarme el sobre) nos envió esta haaaarmosa casita rodante.
Es más bien una cabaña rodante, muy vidriada y luminosa.
Pero así y todo algo con las casas rodantes me pasa algo: si me apuran un poco, les confesaré que -en mi opinión- las casas rodantes son como autos sin alma.

5 comentarios:

Ajenjo dijo...

Sin alma y sin volante.

slds
A

gabrielaa. dijo...

pero es preciosa!!!

(poca privacidad, eso sí...)

Fla-q dijo...

Autos sin alma? mmm..
lo consultó con un profesional?
;)
Esa casita la llevan al lavadero Charles Ingals

Apalabrada dijo...

¡Cómo me gustó la casita!

un servidor dijo...

Me preocupa el destino de la popó y el pipí... ¿se acumula dentro, o por un agujerito abona la tierra?